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Reunión Apostólica con la niñez de Guadalajara
Por: Israel Pineda. Fotos: José Pardo
Hermosa Provincia, Jal., Abril 13, 2008
Emoción enorme se observaba en la llegada de
miles de niños de la ciudad de Guadalajara para escuchar al apóstol
de Jesucristo Samuel Joaquín Flores quien les manifestó parte de su
vida personal de su niñez en las carencias y limitaciones en esa
época. Que ahora, ellos, vivían en una mayor libertad y disfrutaban
de tranquilidad y paz. El templo de la colonia Bethel,
lució pletórico el domingo 13 de abril del 2008, con la llegada del
apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín Flores acompañado de su fiel compañera la D. Eva
García de Joaquín.
Con las manos alzadas mostrando miles de pañuelos blancos que la
mayoría de niñas y niños portaban, y con lágrimas en sus ojos
glorificaban a Dios, le dieron bienvenida al apóstol.
Durante su explicación les refirió la historia
del pueblo judío, las grandes hazañas que vivieron en libertad y en
cautiverio como esclavos, de cómo aquellos Césares que dominaban, uno
de ellos, ordenó colocar una estatua en el templo y ellos
defendieron exponiendo su propia vida por aquel santuario material
que sería profanado.
Les recordó que actualmente la grandeza de Dios para ellos,
es mayor y no es material, sino espiritual. La vida de Cristo y
sus apóstoles les fueron recodadas a la niñez. Tomando como ejemplo
la niñez del joven colaborador del apóstol Pablo, a quién llamaba
hijo en la fe porque desde su niñez sabía de las sagradas escrituras
y se conducía en el temor de Dios.
Convocó a cada uno de ellos a tener el espíritu
de Timoteo, a quien nada lo apartó de la enseñanza apostólica a pesar de
su tierna edad y se prolongó durante su juventud...el cuidado
de su abuela y su madre había dado fruto en aquel niño de la iglesia
primitiva cristiana. Y defendió la sana doctrina que falsos maestros
desviaron en sus mentes y crearon otros evangelios, ajenos al
genuino y original, el cual fue sustentando por los apóstoles Pablo, Pedro, Juan...
auxiliados de los colaboradores como el joven Timoteo.
Habló del Dios vivo, al que proclamó el rey
Salomón y distinguía de los ídolos antiguos inertes de las naciones
de plata y oro, obra de manos de hombres y que las imágenes y
estatuas de las naciones modernas son inanimadas, igual como las
describe el libro de Baruc de la Biblia católica.
Recordó la instrucción del profeta Jeremías sobre la idolatría al pueblo de Dios.. Asi los primeros años de la iglesia primitiva vinieron privaciones, persecuciones y muerte por el testimonio de Cristo, aun que les dijo a sus enviados: “Lo que yo os hablo en privado… después publicarlo desde los lugares altos... por la plazas…” por cumplir esa encomienda degollaron a Santiago y a Pedro, el Señor mandó a su ángel a rescatarlo y quitándole las cadenas le libró de la misma muerte por lo que tuvo que ir a Babilonia.
Depositó en ellos la encomienda: “Ustedes dirán el testimonio que estuve con vosotros a las generaciones venideras”. Pero advirtió sobre el mismo peligro que observó el apóstol Pablo: “Pero persiste tú en lo que has aprendido…”
(2 Timoteo 3:14-17), por lo que llegue el enemigo disfrazado de hombre o de mujer e incitara a desobedecer los mandamientos de Dios. Que aprovecharan a sus padres en las enseñanzas cristianas que les imparten así como los que les instruían en la casa de oración.
Profundizó con ellos, para que distinguieran la verdadera Iglesia de Cristo de aquella que se auto
nombra depositaria del Evangelio, que UNA es la Iglesia de Cristo, y otra, que no es de Jerusalén, no es apostólica, ni son de Dios y de
Cristo, que para la niñez asistente el fundamento ÚNICO es JESUCRISTO.
Por lo que se analizara al apóstol Pedro, quien no era el mayor, superior, principal: Pablo, Pedro y los demás apóstoles eran IGUALES, verdad que se debería de cimentar en el corazón. Para poder manifestar al mundo ser miembros de la Iglesia del Dios Vivo y creyentes en el apostolado.
Ahora, en la niñez, de la
cuarta y quinta generación de la restauración de la Iglesia del
Señor, permanezca a firme semilla y tierra que describió
el Señor Jesucristo en la parábola del sembrador. Tierra fértil para
la viña del Señor. Ejemplificó metafóricamente que era el fruto de
árboles bien plantados (sus bisabuelos, abuelos y padres), como la
familia del niño Timoteo y estuvieran en consagración en sus vidas
para ser auténticos amigos de Dios y no del mundo (Juan 15.18).
Les aborrecerá el mundo por ponerse del lado de
Dios y de Cristo, no por haber robado o asesinado, sino por
practicar el verdadero Evangelio y no el evangelio corrompido. Ya
que Cristo nos llamó a ser su pueblo santo (Juan 17.14). Debido a
que Cristo no se dirigió a estatuas o figuras hechas de los hombres,
sino a los apóstoles y los ciento veinte que estaban con él.
Que sus padres, al igual que los tutores de Timoteo, les continuaran
guiando en la enseñanza de la doctrina, en la lectura de la Biblia y
en el conocimiento, análisis y discernimiento del Evangelio de
Cristo, para profundizar en las cosas espirituales, porque convienen
para la salvación.
Que los distractores del mundo no los entretuviera con melodramas e
historietas, que había una enorme riqueza espiritual en el propósito
de Dios para la humanidad, y que se aprendieran de esa bella
historia de amor de Dios y de Cristo, que han pregonado los
apóstoles hasta estos últimos tiempos. Que el niño Timoteo las
Sagradas Escrituras los hicieron sabio, a ellos, también les hiciera
sabios.
Por eso, San Pablo insistentemente exhortaba a Timoteo a que fuera
firme en todo aquello que había aprendido.. Que nada les aparatará
del camino del Señor.
Que en la edad de vida del hombre natural, probablemente ya sus
abuelos y él mismo, no los observarían conformando la iglesia en
veinticinco o treinta años más, pero que se sentía muy feliz de
poder observar la cosecha promisoria de Dios en ellos, al
constituirse en la Iglesia del mañana solidó en fe y amor de Dios.
Por lo que, les recordó que no deben de faltar a sus estudios
bíblicos (El Evangelio, La Elección , La Idolatría , Las Virtudes,
etcétera) a sus consagraciones, en la recordación de la historia de
la iglesia los días catorce de cada mes y, en atender el consejo de
las hermanas y hermanos que con ánimo voluntario les instruyen
diariamente en los templos.
Al concluir el mensaje apostólico, les manifestó: “Niños somos de
Cristo”, Las voces de todos los asistentes se unieron en la alabanza
No. 398 del himnario de la iglesia: “Predicamos la verdad
protestamos contra el mal, rechazamos las doctrinas del error”, y en
oración unidos al apóstol dieron gracias a Dios. Antes de su salida,
el apóstol envió un cordial saludo a los niños y niñas que por
alguna razón no hubiera asistido, encomienda que les dio a los niños
asistentes.
Fue un día inolvidable para la niñez de Guadalajara, valorando que
en las múltiples ocupaciones del apóstol, hizo un espacio para
dirigirles unas palabras a ellos en especial. Algunos de ellos
durante el servicio de la tarde, agradecían a Dios el haber tenido
la gran bendición de poder haber estado con ellos el embajador de
Cristo en la Tierra
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