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¡Bendito sea el nombre del Señor! Expresó. Creo que todos estamos ansiosos y nuestra alma espera. Ayer le oímos al apóstol de Jesucristo, lo que acontecería en su atención médica.
Así fue. Lo atendieron desde las seis de la mañana.
Por lo que refirió: Con ese ruego y súplica pidiéndole al Señor que nos concediera la misericordia. Pasaron las horas, al llegar las 4: 30 de la tarde habló por teléfono el P.O. Benjamín Joaquín García.Trasmitiendo la noticia de grande regocijo: “ya ha salido el apóstol del Señor de la sala de operación”.
Los médicos les comunicaron “ya esta fuera del peligro principal”. Y, que lo habían pasado a la sala de cuidados intensivos.
Le permitieron a la D. Eva García de Joaquín y al P.O Benjamín Joaquín García, ver al apóstol del Señor. Cuando ellos entraron, en ese momento, abrió los ojos el apóstol de Dios y le dijo a la enfermera que estaban atendiéndolo: “Ya llegaron mis ángeles…”, “Porque ellos son mis ángeles”
Posteriormente la hna. D. Eva, le pidió amorosamente que no se esforzara en hablar, que reposara.
La iglesia de Guadalajara, al escuchar cada frase, inmediatamente glorificó al Todopoderoso, los niños se observaban con lágrimas, otros elevaron su vista para engrandecer el Nombre de Dios, pero lo que no se puede descifrar es la obra de Dios en los corazones que llenos de gratitud, se unieron a la voz del pastor que por los altavoces se escuchaba por toda las calles de la colonia Hermosa Provincia:
“Conviene que doblemos nuestras rodillas” “Doblemos nuestras rodillas, y gritemos” ¡Bendito sea Dios! Luego exhortó: ¡Grita de alegría! Habla tus lenguas: ¡Grande es Jehová y digno de suprema alabanza!
¡A Dios sea dada la gloria desde ahora y para siempre!
Después de la oración de acción de gracias a Dios. Leyó el libro de Salmos 126.. 2-3. “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas a hecho Jehová con estos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres”.
Luego dio una breve explicación para proseguir atendiendo los deberes cristianos. Entretanto miles eran testigos de este maravilloso acontecimiento, al mismo tiempo en la Oficina Pastoral de Guadalajara, el D.E. Benjamín Ocejo Frías, atendía la multitud de llamadas de México y el extranjero, a quienes se les informó también de la grandiosa obra de Dios manifestada en la salud del santo apóstol de Jesucristo. Confirmando las iglesias de todo el mundo que proseguirían en oración hasta su plena recuperación.
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