Avanzó el apóstol en medio del júbilo y alegría que le manifestaban los hermanos que desde temprana hora del domingo 10 de enero de 2010, esperan verle, escuchar su palabra y recibir su bendición.
Desde el atrio frontal del nuevo santuario, consideró el sacrificio, esfuerzo, trabajo y la economía de la iglesia anfitriona.
Que su presencia era para dedicar la hermosa casa de oración. Pero que antes de proceder a la apertura, pensaba en ellos, ¡Cuánto esfuerzo, dolor y aliento y hubo en vosotros! Y que al finalizar la obra, no querían entrar en ella, con una esperanza, de que su hermano llegara.
Y con rostro lleno de satisfacción, les expresó: ¡En su santo nombre lo haremos! Que Dios los bendiga.
Se acerco a las columnas laterales del lado izquierdo de ingreso a develar la placa conmemorativa, indicando que era una casa muy bonita, dando lectura en voz alta a la inscripción: “Casa de oración consagrada a la gloria de Dios por el Excelentismo Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín Flores. Mérida Yucatán a 10 de enero de 2010”.
Enseguida, tomo las tijeras para cortar el listón color azul marino con un moño al centro sostenido por dos niñas, y manifiesta: “No es mi mano, sino será la mano vuestra la que tomará las tijeras para abrir esta puerta para que se habrá y entren los hijos de Dios a este lugar” ¡Señor! ¡Para que los necesitados entren a este lugar! Dios sea con ustedes. Dios los bendiga.
Procediendo a abrir las puertas de vidrio que contienen el emblema apostólico, ingresa al templo que cuenta con unas jardineras, eel da paso lento por la alfombra color azul rey colocada sobre el pasillo central, va observando los detalles y acabados de la construcción se detiene y volea hacia atrás observa los mezanines y la amplitud que con luz natural que ingresa por las ventanas y el vitral central de la fachada, continua hacia el área ministerial se detiene unos momentos y observa el altar que contiene la inscripción: “Santidad a Jehová” en español y en maya, para enseguida ocupar el altar.
Desde que ingreso al santuario, el coro de Mérida entono la alabanza “Ciertamente casa de Dios”, entretanto los invitados del apóstol de Jesucristo llenaban el templo, el atrio y la calle frontal, para unirse al regocijo de la iglesia local.
El ministro local de la iglesia de Mérida el D.E. Israel Tirado Castro, le dio a nombre de la iglesia en general y el cuerpo ministerial la bienvenida al apóstol de Jesucristo.
Manifestándole al excelentismo apóstol de Jesucristo que así como aquella reina de Saba cuando vio la grandeza del rey Salomón, dijo que dichosos tus siervos que escuchan tu sabiduría…. Que de esa misma forma se sentían ellos ¡Bienaventurados y dichosos!
Que la iglesia estaba esperando este momento. Por lo que cada hermano en su esfuerzo diario, era el contemplarle un día en este lugar. Y hoy el Señor se los ha concedido.
Cualquier esfuerzo queda atrás con su presencia. Con esa intención trabajan los hermanos. Hemos visto como Dios lo ha llevado de triunfo en triunfo y ser prosperado.
Hoy están los hermanos en este lugar para ponerlo en sus manos para que usted con la autoridad de Cristo lo consagre y que Dios lo bendiga.
¡Le amamos con todo el corazón! Y somos muy felices al entender la grandeza que Dios le ha dado y rogamos a Dios que lo guarde y le bendiga. |